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by • October 24, 2013 • OpiniónComments (0)1158

Silenciar el descontento no soluciona problemas

La práctica del Socialismo del Siglo XXI, igual que el del siglo XX, no da muestra de ideales. El mismo Heinz Dieterich ahora intenta desvincularse de los resultados. En su artículo “Sólo un radical cambio del modelo económico y del gabinete, salvará al gobierno venezolano” (Aporrea, 14 Octubre 2013),

vaticina la caída de Maduro debido al colapso del modelo económico de Venezuela y sugiere un cambio radical. Indica que el gobierno venezolano no ha tomado medidas económicas socialistas ni del siglo XX, ni del siglo XXI, que después del 2003 el modelo de Chávez no fue más que un desarrollismo progresista, semejante al de Perón, con erosión creciente de la economía desde el 2010, ya que lo que Chávez buscó fue la aceptación de la legalidad de su gobierno por parte de la burguesía y no la destrucción de la misma, al igual que Perón, Correa, Morales, etc. Critica al gobierno de Maduro por crear más entes burocráticos para combatir el desvío de alimentos a la economía informal y supuestamente reducir la burocracia, a la vez que pretende recibir nuevos poderes y apoyo incondicional para “defender la patria”, cuando debería decir quiénes son los que pagarán los costos sociales, producto de la futura sanación de la economía, con devaluación y austeridad. ¿Pero, por qué ha callado tanto tiempo?

Lamentablemente ese sistema atrae a potenciales dictadores porque se basa en la imposición, como indiqué en mi artículo Sistema Falso, Opresivo y Paternalista, Desde Mi Trinchera, 28 Enero 2011:

“Al fin se están dando cuenta que es un slogan para disfrazar a tiranos. Los que denuncian y se retiran por ahora son llamados traidores, aunque el verdadero traidor es el que traiciona a la patria causando incertidumbre para provocar caos, desempleo, pobreza, delincuencia, para en medio de la desesperación del pueblo tomarse el poder total argumentando que él solucionará los problemas cuando en realidad es el causante de ellos”. “Culpa a otros, se aprovecha de los recursos del Estado para promocionarse; restringe la libre expresión, a medios de comunicación, para imponer su voluntad; reprime, utiliza el temor y la violencia para no ser descubierto. Si logra su objetivo, quien proteste será llamado disidente, enemigo del pueblo y de la patria, será excluido, marginado, encarcelado, declarado loco. Bajo control total los mejores trabajos serán para los obedientes que se esmerarán en denunciar a compañeros, amigos, familiares, para congraciarse y progresar … Busca someter al ciudadano, abarcar todas las esferas del poder y medios de producción”.

En mi artículo Nueva Cortina de Hierro y Larga Noche de Corrupción, circulado en el internet el 4 Marzo 2007 (DMT, 5 Octubre 2009) sentencié:

“El socialismo del siglo XXI no existe… en realidad es el socialismo antiguo y obsoleto, enmarcado sólo por el tiempo en un nuevo siglo… Al igual que Rusia que intercambiaba su petróleo por azúcar cubana, que abundaba y nadie más quería, Venezuela envía petróleo a Cuba a precios reducidos, mientras su pueblo, al igual que el pueblo soviético de entonces, sufre necesidades y pobreza”…

“Y si quiere combatir la corrupción, que se entienda que el aumento del tamaño del sector público … no facilitará este combate puesto que las instituciones del Estado tienen mucho más personal del necesario, lo que contribuye a la ineficiencia y la corrupción”.

En mi artículo Giro en U en la Revolución Cubana, DMT, 14 Septiembre 2010, señalo:

“El camino de la revolución cubana empezó el giro en U … entra a la etapa de crisis que vivió la URSS, porque el modelo económico de improductividad y de esperanzarse en la ayuda de países afines a su doctrina no puede continuar… las crisis mundiales no perdonan a los ineficientes … El comunismo no va más, ni tampoco el fascismo, ni ninguna clase de totalitarismo. Sólo la libre determinación de los pueblos, pero no la manipulación de la libertad como aconteció durante la dictadura del proletariado cuya cúpula, la llamada “nomenclatura”, se convirtió en la nueva oligarquía”.

Y en mi artículo Falso Profeta del Socialismo, DMT, 18 Enero 2011, indico:

“Al falso profeta del socialismo no le interesa el bienestar del ciudadano ecuatoriano sino su permanencia en el poder y mientras en países desarrollados (y hasta en Cuba) reducen los gastos para solucionar sus crisis económicas nuestro presidente incrementa el gasto corriente, su propaganda falsa, su burocracia ineficiente, y no muestra intenciones de cambiar su política populista”…

“Al espiral del gasto hay que ponerle un drástico fin, de lo contrario terminaremos sin dinero, sin activos y con una nación tremendamente empobrecida”.

En mi artículo La “Revolución” necesita una “Perestroika”, DMT, 11 Enero 2013, sugiero una reestructuración:

“El buen líder identifica el problema y lo corrige. El líder malo usa todos los métodos posibles para esconder las deficiencias, incluyendo la represión en circunstancias extremas; teme a las voces disidentes y las protestas y trata de infundir miedo para acallarlas”.

Recuerdo unas palabras que escuché cuando era estudiante en la Unión Soviética: “La experiencia es para los tontos. Los inteligentes aprenden de las experiencias de ótros”. Sin embargo, hay personas que no creen en las experiencias pasadas y prefieren experimentar por ellos mismos, aunque sea costoso.

Silenciar voces de descontento no soluciona problemas. Equivale a mirarse en el espejo, verse feo y romper el espejo para solucionar el problema. Siete décadas de silencio forzado, propaganda falsa, prensa sometida, represión y miedo, no evitaron el colapso de la Unión Soviética y la Cortina de Hierro, a pesar de su enorme poder, recursos naturales y defensa. Ni con tanques detuvieron la protesta del pueblo, descontento por la corrosión de sus estructuras.

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