MENU

by • January 28, 2014 • OpiniónComments (0)657

Confiar o no confiar, esa es la cuestión

Cuando regresé a Ecuador con mi título obtenido en la Unión Soviética en 1980 me encontré con la novedad que para ser reconocido como tal, tenía que revalidar mi título y diferentes universidades tenían diferentes exigencias, como rendir exámenes de varias asignaturas y hasta defender la tesis nuevamente.

Me pareció incongruente e irresponsable que el Estado concedía becas a estudiantes, con la consiguiente obligación de regresar al país, y luego ser cuestionado por las universidades locales y no poder ejercer la profesión con el debido reconocimiento, hasta cumplir con las muchas exigencias impuestas por el sistema. Lógicamente, más sencillo era lograr un título dentro del país y si de conseguir un título se trataba, la vía local era mejor.

Había escuchado que en la Universidad Central del Ecuador algunos profesores se ensañaban con los graduados en la Unión Soviética y personalmente escuché a un “afamado” profesor de Química (sin desear ser más específico entre las tantas ramas de la Química), durante una conversación grupal cuando yo trabajaba en la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (Cepe), burlarse de un graduado en la Unión Soviética que aspiraba a revalidar su título en esa universidad, y a quien, por coincidencia, yo conocía bien porque había estudiado en la misma universidad donde yo estudié. Este profesor dejó muy mala impresión en mi memoria por su falta de ética, pero me recordó a un profesor ucraniano, que también dejó mala impresión en mí, porque decía que simplemente con ver al estudiante ya sabía qué nota asignarle, lo que me parecía un tremendo prejuicio de parte de él.

Sin embargo, eso es parte del aprendizaje. Mi profesor de Literatura decía que el profesor enseña, mientras que el maestro enseña deleitando. Para mí, maestro no es simplemente aquel que desarrolla tu intelecto. Maestro es aquel que desarrolla tu alma.

Fui a la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Guayaquil, con la intención de revalidar mi título, y me encontré con la primera barrera de entrada en el secretario de la Facultad, un abogado, que al sentir la presión de mi indagación y consiguiente reclamo por tantas trabas, me dijo que a esa universidad llegaban graduados en Medicina en la Unión Soviética que no sabían nada. Respondí que no intentaba revalidar título de Médico, sino de Ingeniero en Química de Petróleo y añadí que existían abogados que escribían burro con “v” de vaca y vaca con “b” de burro. Indignado, el secretario me ordenó irme de su oficina.

Me dirigí al Decano, con quien tuve una conversación amena. Se había graduado en EE.UU. y le interesaba conocer sobre el sistema de estudios en la Unión Soviética, lugar enigmático en aquel tiempo. Tocamos el tema del secretario, quien se había quejado de mí. Expliqué que el programa y el nivel de estudios en la Unión Soviética eran los mismos para todos los establecimientos y que eran excelentes, pero que siendo una sociedad en la que todo se planificaba y se cumplía con los planes a toda costa, así como tenían que producir cierta cantidad de zapatos cada quinquenio, también tenían que producir cierto número de ingenieros, arquitectos, médicos. De esta manera, había todas las posibilidades de aprender y obtener una buena preparación, así como podía haber estudiantes desaprovechados. El Decano exclamó: “O sea que en todas partes se cuecen habas”. Así es, le dije: “En todas partes se cuecen habas”.

En todos los lugares del mundo el ser humano tiene un comportamiento similar y lo que sucede en un establecimiento educativo en Ecuador, puede suceder en un establecimiento educativo en cualquier lugar del mundo, pero recalco la palabra “puede”, que significa posibilidad y que depende del progreso de una nación, su grado de desarrollo y por consiguiente sus costumbres y leyes que se reflejan en sus establecimientos educativos. Conocemos que “lo que natura no da, Salamanca no lo presta”, significa que si un burro es enviado a Salamanca o Harvard, de nada le servirá la educación impartida en esos centros de estudios, por más buenos que sean, ya que burro mismo quedará porque no asimilará los conocimientos.

El Gobierno trata de solucionar la renuncia masiva de los médicos ecuatorianos contratando médicos extranjeros. Algunos dicen que los médicos cubanos son malos y sabemos que Cuba no tiene recursos para abastecer sus hospitales con los mejores equipos. Pero el problema no radica en el síntoma, sino en la raíz. Y la raíz del problema no es la calidad, ni siquiera las nuevas leyes, sino la aplicación de las leyes, en la que los médicos ecuatorianos, obviamente, no confían. Y las razones están a la vista.

Pero “no hay mal que por bien no venga”. La actitud de aquel secretario y mi respuesta causaron el interés del Decano. Luego visité al Vice-Rector y después al Rector. A todos les indiqué mi punto de vista y mis razones. Todos fueron amables y estuvieron prestos a mejorar y perfeccionar el funcionamiento de la universidad que dirigían. El año siguiente la Universidad de Guayaquil dejó de requerir la revalidación de títulos con rendición de exámenes y defensa de tesis de grado, favoreciendo al reconocimiento de títulos, o sea la verificación de la validez o invalidez del título, que facilitó a muchos ecuatorianos graduados en universidades del exterior poner en práctica los conocimientos recibidos fuera del país, con el reconocimiento debido.

Entiendo la decepción que hoy sienten nuestros médicos que, luego de muchos años de sacrificio de carrera universitaria y profesional, se encuentran en una encrucijada y algunos o muchos querrán optar por abandonar el país, que con amor han servido. Sin embargo, luego de la imposición de la ley y las renuncias, esperemos que surja el bien. Sugiero concentrarse en el diálogo, exponiendo claramente sus puntos de vista y las razones de su desconfianza. Tal vez, lograr una solución aceptable para todos no será un camino corto, pero han empezado a recorrerlo.

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *